El tiempo - Tutiempo.net

Sábado, 31 de Octubre de 2026

Actualizada Viernes, 30 de Octubre de 2026 a las 21:13:24 horas

Viernes, 30 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura:
Prevención de inundaciones y recuperación ambiental

Calp plantea renaturalizar sus barrancos para reducir el riesgo de inundaciones

El proyecto propone recuperar los cauces, eliminar especies invasoras y crear un parque verde de 16.000 metros cuadrados, aunque requerirá de inversiones y actuaciones a largo plazo

Calp apuesta por las soluciones basadas en la naturaleza para afrontar el riesgo de inundaciones. La renaturalización de los barrancos del Quisi y Pou Roig plantea una transformación progresiva de estos cauces, con actuaciones ambientales y urbanísticas que podrían extenderse durante años y servir de modelo para otras zonas del municipio.

Las inundaciones de 2007 dejaron en Calp garajes anegados, vehículos atrapados y daños en algunas de las zonas más vulnerables del municipio. Casi dos décadas después, se plantea una nueva estrategia para afrontar el riesgo de futuras lluvias torrenciales con la recuperación del espacio natural de los barrancos, en lugar de limitarse a canalizar el agua.

 

Esta es la principal apuesta del Proyecto de Renaturalización del Quisi y Pou Roig, un planeamiento que combina prevención, recuperación ambiental y creación de espacios verdes, abriendo un horizonte de actuaciones a largo plazo para reducir la vulnerabilidad del municipio ante posibles inundaciones.

 

La propuesta se ha dado a conocer esta semana durante las jornadas medioambientales del mar ‘Calp Blau’. En la presentación los técnicos exponían una realidad que consideran determinante, como es el crecimiento urbanístico, el cual ha reducido progresivamente el espacio disponible para los barrancos, condicionando la capacidad para gestionar los episodios de precipitaciones intensas.

 

Con este proyecto se plantea intervenir en aquellos tramos donde existen posibilidades de actuación, aunque también advierten de que la reducción del riesgo de inundación exigiría una planificación territorial e hidráulica de mucho mayor alcance.

 

Igualmente, la iniciativa recupera una reivindicación compartida por Calp y Benissa tras episodios como el de 2007, cuando las inundaciones afectaron a Las Salinas y toda la zona baja del municipio, con vehículos atrapados en garajes y miles de daños materiales. El concejal de Medio Ambiente y Cambio Climático, Pere Moll, ha recordado estos antecedentes y el fallecimiento de un policía local en un barranco como parte de los motivos que han impulsado la búsqueda de soluciones preventivas.

 

La arquitecta especializada en urbanismo y paisaje Clara González, de Calco Territorio, ha explicado que los barrancos del Quisi y Pou Roig presentan una particularidad que dificulta la percepción del peligro al permanecen secos durante buena parte del año, pero pueden pasar a transportar grandes cantidades de agua en poco tiempo cuando se producen precipitaciones intensas.

 

Esa circunstancia favoreció históricamente la ocupación de sus márgenes. Según el análisis presentado, los mapas de 1940 muestran un territorio donde las edificaciones se mantenían alejadas de los cauces y existían amplias superficies libres próximas al litoral. A partir de la década de 1970, la expansión urbanística fue ocupando progresivamente esos espacios.

 

Asimismo, el planeamiento urbanístico de 1998 también presenta determinadas incompatibilidades con el funcionamiento natural de los barrancos y con las limitaciones que establece la normativa hidráulica. “No es culpa de nadie, se ha venido fraguando a lo largo de muchas décadas”, ha señalado González al explicar cómo se ha llegado a la situación actual.

 

El resultado es que buena parte de los cauces han quedado encajonados entre muros y construcciones, funcionando en determinados tramos más como canalizaciones que como espacios fluviales naturales. Ambos barrancos confluyen en el entorno de la avenida de los Ejércitos Españoles y continúan hacia el litoral a través de zonas urbanizadas.

 

Los estudios de inundabilidad analizados por el equipo contemplan escenarios con periodos de retorno de 100 y 500 años. En determinadas circunstancias, el agua podría superar los límites de las canalizaciones y extenderse hacia zonas próximas. Además, los técnicos han identificado puentes y obras de paso con secciones estrechas, muros que invaden los cauces, cambios bruscos de dirección y superficies impermeabilizadas que pueden agravar las consecuencias de una avenida.

 

Hay que recalcar que la renaturalización no eliminará por sí sola el riesgo de inundación. Desde el equipo redactor ha insistido en que serían necesarias actuaciones hidráulicas y territoriales de gran escala, además de inversiones millonarias y coordinación entre administraciones, para abordar el problema de manera integral.

 

[Img #22178]

 

Toda esta axctuación está incluida en una estrategia más amplía a largo plazo, centrada en que la recuperación de los barrancos pueda extenderse progresivamente y convertirse en un corredor ecológico y peatonal que conecte el casco urbano de Calp con Benissa.

 

La idea recupera la función histórica del Quisi como vía de comunicación entre ambos municipios, así lo manifestaba Moll. “El hito de mi concejalía es que alguien esté en la plaza Colón y pueda llegar a Benissa a través del Quisi”, ha señalado Moll, quien también consideraba que esta estrategia debería mantenerse en el tiempo, con independencia de los cambios de gobierno, y ha situado la seguridad y la calidad de vida de los residentes entre sus principales objetivos.

 

Eliminar las cañas invasoras y recuperar la vegetación autóctona

 

Una de las principales actuaciones previstas consiste en retirar la vegetación invasora que actualmente ocupa buena parte de los barrancos, especialmente en el Quisi. La presencia de cañas constituye un problema ambiental, pero también puede incrementar el riesgo durante las crecidas, ya que los ejemplares arrancados por el agua pueden acumularse en puentes y pasos estrechos, provocando obstrucciones.

 

El biólogo Jorge Martínez, de Biodiversity Node, ha explicado que las intervenciones de limpieza convencionales resultan insuficientes, ya que se deben eliminar por completo los rizomas subterráneos, debido a su facilidad de generar nuevos brotes. Para afrontar esta situación, el proyecto contempla utilizar técnicas de solarización y cribado del terreno para impedir la regeneración de las cañas.

 

Posteriormente se introducirán especies autóctonas que permitan recuperar la cobertura vegetal y dificultar la expansión de las plantas invasoras. El planteamiento no consiste en llenar los barrancos de vegetación de manera uniforme, sino en crear pequeños núcleos de biodiversidad desde los que las especies puedan colonizar progresivamente el terreno. Entre las variedades consideradas figuran tarayes, sauzgatillos y juncos, adaptadas a las condiciones de estos espacios.

 

También se propone instalar deflectores de piedra en determinados tramos. Estas estructuras permitirían generar pequeños depósitos de sedimentos y zonas de refugio para especies vegetales y animales durante los periodos de caudales bajos y medios.

 

El proyecto requerirá un mantenimiento prolongado. Los especialistas advierten de que la eliminación de las cañas puede necesitar varios años de seguimiento para evitar que vuelvan a ocupar los espacios recuperados. En este sentido, también es importante la colaboración de los propietarios particulares, ya que existen tramos de los barrancos y zonas próximas donde las administraciones tienen limitaciones para intervenir directamente.

 

[Img #22175]

 

Un parque verde de 16.000 metros cuadrados junto al Quisi

 

No obstante, una de las actuaciones más visibles del proyecto será la transformación de un espacio de aproximadamente 16.000 metros cuadrados situado junto a la urbanización Los Jazmines, al norte del barranco del Quisi.

 

Actualmente se trata de un terreno que ya utilizan algunos vecinos, pero que carece de una ordenación específica como espacio público. La propuesta contempla convertirlo en un parque verde, es decir, de carácter natural, que disponga de recorridos peatonales, zonas de estancia, espacios recreativos y un mirador orientado hacia la sierra de Oltà.

 

Una intervención que incorpora también una medida hidráulica para ampliar la sección del barranco mediante el retranqueo de uno de sus márgenes. En la zona prevista, el cauce, de unos 15 metros de anchura, podría ganar aproximadamente cinco metros adicionales gracias a la creación de un talud tendido de escollera.

 

Esta solución permitiría aumentar el espacio disponible para el paso del agua en ese punto y mejorar la conexión ecológica entre el barranco y el futuro parque. Según el equipo redactor, la propuesta ha sido sometida a modelización hidráulica para comprobar su comportamiento y evitar efectos negativos en los tramos de entrada y salida.

 

El parque incluiría caminos de materiales permeables, diferentes accesos desde el entorno residencial e islas verdes con áreas de vegetación mediterránea adaptada a la sequía. También se estudia incorporar equipamientos lúdicos y deportivos para distintas edades. De esta forma, la intención es que el nuevo espacio no funcione únicamente como un parque convencional, sino que forme parte de la recuperación del corredor natural del Quisi.

 

Inversión de 1,2 millones en varios años

 

El documento técnico presentado contempla una inversión material estimada de 860.000 euros que, al incorporar los conceptos correspondientes a la ejecución industrial y el IVA, situaría el presupuesto de contratación en torno a 1,2 millones de euros.

 

Entre las partidas expuestas figuran aproximadamente 500.000 euros para la retirada de cañas a lo largo de dos kilómetros y otros 250.000 euros destinados a actuaciones de regeneración.

 

La ejecución se ha organizado en cuatro fases, aunque los responsables del proyecto han precisado que algunas podrían desarrollarse simultáneamente, aunque inicialmente debería comenzarse con la eliminación inicial de las especies invasoras, que podrían extenderse durante un periodo de entre año y medio y dos años.

 

La incorporación de los deflectores se plantea en un horizonte aproximado de dos años, mientras que la consolidación de la nueva vegetación requeriría entre cuatro y seis años. Por otro lado, la construcción del parque verde constituye otra de las fases previstas, aunque podría acometerse mientras se desarrollan los trabajos iniciales en los barrancos.

 

La actuación inicial se concibe asimismo como un proyecto piloto que podría reproducirse en otros barrancos del municipio con características similares. “Las soluciones rápidas no llegan a nada”, ha afirmado Pere Moll, para concluir defendiendo la necesidad de mantener una estrategia continuada.

 

[Img #22176]

Etiquetada en...

Comentarios
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.173

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.