Artículo de Opinión Política de Calp
La verdad de Ceuta la expresó el pueblo en la plaza
Artículo de opinion política por Miguel Crespo, portavoz del Partido Popular de Calp
Hay días en los que una plaza deja de ser simplemente una plaza. Ayer ocurrió en Calp. Más de 400 personas decidieron salir de casa y mostrar públicamente su apoyo a Ceuta. Con banderas, con aplausos, con consignas y, también hay que decirlo, con claros síntomas de agotamiento y hartazgo.
Pero sería un error quedarse únicamente con eso. Lo importante de ayer fue ver a un pueblo movilizarse por otro pueblo. Una imagen que remueve por dentro, porque os aseguro que, en los tiempos que corren, significa mucho.
Calp sabe lo que es mirar más allá de sus límites cuando llegan las adversidades. Lo vimos después de la DANA de Valencia, cuando vecinos, empresas, asociaciones y voluntarios cargaron coches y furgonetas, se pusieron las botas y bajaron literalmente al barro. Cada uno puso lo mejor de sí con una pala, agua, alimentos o simplemente con las propias manos. Se ayudaba porque había que ayudar.
Ayer, salvando todas las distancias entre una situación y otra, volvió a aparecer ese mismo impulso, el de no permanecer indiferente cuando una parte del país atraviesa momentos difíciles.
Porque ayer no era un día cualquiera, era el Día de Ceuta. Una ciudad donde la vida ha cambiado por completo en un mes. Calles sucias, comercios cerrados y niños encerrados el mayor tiempo del día en casa, como nos contaba ayer Carlos Gargallo Guil, nacido en Ceuta.
Por eso me resulta difícil entender que hubiera representantes públicos de Calp que decidieran no acompañar institucionalmente una convocatoria de estas características.
El PSOE ha explicado después que algunos miembros de su grupo sí acudieron, “sin siglas y sin pancartas”, pero que terminaron marchándose por los insultos al presidente del Gobierno y por los abucheos a la alcaldesa. Puede ser. Casualmente, ayer no querían ponerse en la foto, tampoco lo hizo Compromís.
Pero la cuestión de fondo no debería ser siquiera esa. La pregunta es por qué cuesta tanto acompañar al pueblo cuando la convocatoria no encaja perfectamente en el relato de unas determinadas siglas.

Ayer hubo insultos. Sí. Hubo expresiones que probablemente sobraban. También. Y defender la concentración no significa necesariamente compartir cada palabra pronunciada en la plaza. Se puede respaldar a Ceuta, defender la concentración y considerar al mismo tiempo que determinados insultos no aportan absolutamente nada. Una cosa no invalida la otra.
Lo que tampoco parece razonable es utilizar esos excesos para desacreditar el conjunto de una movilización formada por cientos de personas que acudieron, en su inmensa mayoría, simplemente a mostrar su apoyo.
A veces da la sensación de que determinados partidos se sienten cómodos hablando en nombre de la ciudadanía, hasta que la ciudadanía decide hablar por sí misma.
¡Ay! Entonces empiezan los matices. Que si la convocatoria estaba politizada. Que si no existía suficiente consenso. Que si la institución convocante estaba presidida por uno u otro partido. Que si había que buscar otra fórmula. Todo puede discutirse. Pero mientras el PSOE o Compromís se empecinaban en discutir sobre el envoltorio, la evidencia es que la plaza se llenó como nunca antes la habíamos visto. Señores, eso también es democracia.
Quizá dichas formaciones habrían preferido que Calp hiciera lo mismo que Dénia y que el Ayuntamiento no respaldase institucionalmente la convocatoria. Pero allí no salió como esperaban, porque en nuestra capital de comarca se demostró que cuando existe un sentimiento ciudadano suficientemente extendido, la gente sale igualmente a la calle.
Porque ayer fueron miles los españoles que ayer salieron a las calles de todo el país. Quizá, y solo quizá, lo más sencillo sea aceptar que, como yo, había mucha gente que quería decir que Ceuta no está sola.
Hay que respetar al pueblo, nada más y nada menos. La calle protesta, aplaude, se enfada, exagera, grita y también algunas veces se equivoca. Es precisamente por eso por lo que la política debería tener la capacidad de escucharla sin pretender domesticarla permanentemente. Porque el pueblo es soberano también cuando lo que dice no gusta.
Se podrá discutir sobre determinadas consignas. Sobre la gestión del Gobierno. Sobre si es una invasión o no. Sobre Marruecos. Sobre las competencias de las autonomías. Incluso sobre si la convocatoria debía celebrarse de una manera u otra. Pero cuesta discutir la imagen de cientos de personas reuniéndose para decirle a otra ciudad española que no está sola.
Eso fue Calp ayer. Un mar de apoyo a Ceuta. Y esta vez, uno de verdad.
Miguel Crespo Martínez
Portavoz del Grupo Municipal Popular de Calp
![[Img #18213]](https://calpdigital.es/upload/images/02_2025/1080_miguel-crespo-portavoz-del-pp-de-calpe.jpg)

Hay días en los que una plaza deja de ser simplemente una plaza. Ayer ocurrió en Calp. Más de 400 personas decidieron salir de casa y mostrar públicamente su apoyo a Ceuta. Con banderas, con aplausos, con consignas y, también hay que decirlo, con claros síntomas de agotamiento y hartazgo.
Pero sería un error quedarse únicamente con eso. Lo importante de ayer fue ver a un pueblo movilizarse por otro pueblo. Una imagen que remueve por dentro, porque os aseguro que, en los tiempos que corren, significa mucho.
Calp sabe lo que es mirar más allá de sus límites cuando llegan las adversidades. Lo vimos después de la DANA de Valencia, cuando vecinos, empresas, asociaciones y voluntarios cargaron coches y furgonetas, se pusieron las botas y bajaron literalmente al barro. Cada uno puso lo mejor de sí con una pala, agua, alimentos o simplemente con las propias manos. Se ayudaba porque había que ayudar.
Ayer, salvando todas las distancias entre una situación y otra, volvió a aparecer ese mismo impulso, el de no permanecer indiferente cuando una parte del país atraviesa momentos difíciles.
Porque ayer no era un día cualquiera, era el Día de Ceuta. Una ciudad donde la vida ha cambiado por completo en un mes. Calles sucias, comercios cerrados y niños encerrados el mayor tiempo del día en casa, como nos contaba ayer Carlos Gargallo Guil, nacido en Ceuta.
Por eso me resulta difícil entender que hubiera representantes públicos de Calp que decidieran no acompañar institucionalmente una convocatoria de estas características.
El PSOE ha explicado después que algunos miembros de su grupo sí acudieron, “sin siglas y sin pancartas”, pero que terminaron marchándose por los insultos al presidente del Gobierno y por los abucheos a la alcaldesa. Puede ser. Casualmente, ayer no querían ponerse en la foto, tampoco lo hizo Compromís.
Pero la cuestión de fondo no debería ser siquiera esa. La pregunta es por qué cuesta tanto acompañar al pueblo cuando la convocatoria no encaja perfectamente en el relato de unas determinadas siglas.

Ayer hubo insultos. Sí. Hubo expresiones que probablemente sobraban. También. Y defender la concentración no significa necesariamente compartir cada palabra pronunciada en la plaza. Se puede respaldar a Ceuta, defender la concentración y considerar al mismo tiempo que determinados insultos no aportan absolutamente nada. Una cosa no invalida la otra.
Lo que tampoco parece razonable es utilizar esos excesos para desacreditar el conjunto de una movilización formada por cientos de personas que acudieron, en su inmensa mayoría, simplemente a mostrar su apoyo.
A veces da la sensación de que determinados partidos se sienten cómodos hablando en nombre de la ciudadanía, hasta que la ciudadanía decide hablar por sí misma.
¡Ay! Entonces empiezan los matices. Que si la convocatoria estaba politizada. Que si no existía suficiente consenso. Que si la institución convocante estaba presidida por uno u otro partido. Que si había que buscar otra fórmula. Todo puede discutirse. Pero mientras el PSOE o Compromís se empecinaban en discutir sobre el envoltorio, la evidencia es que la plaza se llenó como nunca antes la habíamos visto. Señores, eso también es democracia.
Quizá dichas formaciones habrían preferido que Calp hiciera lo mismo que Dénia y que el Ayuntamiento no respaldase institucionalmente la convocatoria. Pero allí no salió como esperaban, porque en nuestra capital de comarca se demostró que cuando existe un sentimiento ciudadano suficientemente extendido, la gente sale igualmente a la calle.
Porque ayer fueron miles los españoles que ayer salieron a las calles de todo el país. Quizá, y solo quizá, lo más sencillo sea aceptar que, como yo, había mucha gente que quería decir que Ceuta no está sola.
Hay que respetar al pueblo, nada más y nada menos. La calle protesta, aplaude, se enfada, exagera, grita y también algunas veces se equivoca. Es precisamente por eso por lo que la política debería tener la capacidad de escucharla sin pretender domesticarla permanentemente. Porque el pueblo es soberano también cuando lo que dice no gusta.
Se podrá discutir sobre determinadas consignas. Sobre la gestión del Gobierno. Sobre si es una invasión o no. Sobre Marruecos. Sobre las competencias de las autonomías. Incluso sobre si la convocatoria debía celebrarse de una manera u otra. Pero cuesta discutir la imagen de cientos de personas reuniéndose para decirle a otra ciudad española que no está sola.
Eso fue Calp ayer. Un mar de apoyo a Ceuta. Y esta vez, uno de verdad.
Miguel Crespo Martínez
Portavoz del Grupo Municipal Popular de Calp
![[Img #18213]](https://calpdigital.es/upload/images/02_2025/1080_miguel-crespo-portavoz-del-pp-de-calpe.jpg)

















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