Calp concentra una piscina por cada 4.500 metros cuadrados de término municipal
La cartografía identifica 5.225 instalaciones y sitúa a Calp como el municipio con mayor densidad de piscinas entre los seis analizados
Calp no encabeza el número total de piscinas, pero sí la intensidad con la que ocupan su territorio. La cartografía oficial identifica 5.225 piscinas en un término municipal de apenas 23,6 kilómetros cuadrados. El resultado es una densidad de 221 piscinas por kilómetro cuadrado, la más alta entre los seis municipios analizados.
Traducido a una imagen sencilla, el recuento equivale a una piscina cartografiada por cada 4.500 metros cuadrados de término. No significa que aparezca una instalación a esa distancia exacta de la siguiente: el mapa muestra grandes áreas de concentración residencial y otras —como el Penyal d’Ifac, la Serra d’Oltà o determinados espacios naturales— donde su presencia es mínima.
Los puntos azules rodean buena parte del núcleo y se extienden por urbanizaciones como Gran Sol, Ortenbach, Maryvilla, Canuta, Empedrola, Cometa, Carrió, Garduix y Oltamar. También aparecen piscinas comunitarias vinculadas a complejos de apartamentos, un tipo de alojamiento muy presente en la estructura turística del municipio.
La superficie total dibujada alcanza unos 190.986 metros cuadrados, cerca de 19,1 hectáreas. La media se sitúa alrededor de 37 metros cuadrados por instalación, aunque el mapa reúne desde pequeños vasos privados hasta recintos comunitarios de dimensiones mucho mayores.
La cifra ayuda a comprender cómo se ha urbanizado Calp. En un espacio relativamente reducido conviven el casco compacto, las grandes torres residenciales, las urbanizaciones de chalés, el litoral y varios relieves que limitan el suelo disponible. Allí donde la construcción se dispersa, la piscina aparece como uno de los elementos más repetidos del paisaje.
Ese volumen de instalaciones lleva inevitablemente a pensar en el agua, pero el mapa no permite convertir el recuento en consumo. Harían falta datos de profundidad, llenado, evaporación, cubiertas, depuración y ocupación estacional. Una piscina cartografiada puede estar operativa todo el año, utilizarse únicamente en verano o incluso encontrarse vacía.
El análisis utiliza la base CV05 del Institut Cartogràfic Valencià, cartografía oficial a escala 1:5.000 construida con vuelos realizados entre 2005 y 2022 y mantenida mediante actualización anual. Por tanto, 5.225 es el número de polígonos de piscina representados en la capa consultada, no un registro municipal de licencias ni una certificación de su uso actual.

Calp no encabeza el número total de piscinas, pero sí la intensidad con la que ocupan su territorio. La cartografía oficial identifica 5.225 piscinas en un término municipal de apenas 23,6 kilómetros cuadrados. El resultado es una densidad de 221 piscinas por kilómetro cuadrado, la más alta entre los seis municipios analizados.
Traducido a una imagen sencilla, el recuento equivale a una piscina cartografiada por cada 4.500 metros cuadrados de término. No significa que aparezca una instalación a esa distancia exacta de la siguiente: el mapa muestra grandes áreas de concentración residencial y otras —como el Penyal d’Ifac, la Serra d’Oltà o determinados espacios naturales— donde su presencia es mínima.
Los puntos azules rodean buena parte del núcleo y se extienden por urbanizaciones como Gran Sol, Ortenbach, Maryvilla, Canuta, Empedrola, Cometa, Carrió, Garduix y Oltamar. También aparecen piscinas comunitarias vinculadas a complejos de apartamentos, un tipo de alojamiento muy presente en la estructura turística del municipio.
La superficie total dibujada alcanza unos 190.986 metros cuadrados, cerca de 19,1 hectáreas. La media se sitúa alrededor de 37 metros cuadrados por instalación, aunque el mapa reúne desde pequeños vasos privados hasta recintos comunitarios de dimensiones mucho mayores.
La cifra ayuda a comprender cómo se ha urbanizado Calp. En un espacio relativamente reducido conviven el casco compacto, las grandes torres residenciales, las urbanizaciones de chalés, el litoral y varios relieves que limitan el suelo disponible. Allí donde la construcción se dispersa, la piscina aparece como uno de los elementos más repetidos del paisaje.
Ese volumen de instalaciones lleva inevitablemente a pensar en el agua, pero el mapa no permite convertir el recuento en consumo. Harían falta datos de profundidad, llenado, evaporación, cubiertas, depuración y ocupación estacional. Una piscina cartografiada puede estar operativa todo el año, utilizarse únicamente en verano o incluso encontrarse vacía.
El análisis utiliza la base CV05 del Institut Cartogràfic Valencià, cartografía oficial a escala 1:5.000 construida con vuelos realizados entre 2005 y 2022 y mantenida mediante actualización anual. Por tanto, 5.225 es el número de polígonos de piscina representados en la capa consultada, no un registro municipal de licencias ni una certificación de su uso actual.



















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