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Diez segundos pueden marcar la diferencia: Calp recuerda cómo prevenir ahogamientos infantiles en piscinas
La vigilancia constante, las barreras de protección y el aprendizaje temprano de habilidades acuáticas resultan esenciales para evitar accidentes durante el verano
Las piscinas son uno de los espacios más frecuentados por las familias durante el verano, pero también pueden convertirse en un lugar de riesgo para los más pequeños cuando falta vigilancia. Por ello, el Ayuntamiento de Calp ha difundido una campaña de concienciación con varias recomendaciones destinadas a prevenir ahogamientos infantiles.
El principal mensaje es claro: los niños no deben permanecer nunca solos ni sin supervisión dentro o alrededor de una piscina. La vigilancia debe ser continua, sin distracciones y manteniendo siempre al menor a la vista.
La campaña municipal recomienda comprobar la posición de los pequeños cada diez segundos, aunque la supervisión debe ser permanente. En el caso de bebés y niños de corta edad, la Asociación Española de Pediatría aconseja que el adulto se mantenga lo suficientemente cerca como para poder alcanzarlos con el brazo.
Vallas, alarmas y accesos protegidos
Otra de las principales medidas preventivas consiste en incorporar sistemas de seguridad alrededor de las piscinas, como vallas perimetrales, puertas con cierre seguro o alarmas.
El cercado completo, capaz de separar la piscina de la vivienda y del resto del jardín, puede reducir en más de un 50 % los ahogamientos infantiles en piscinas, según recoge la Asociación Española de Pediatría.
También es importante retirar juguetes y objetos llamativos del agua cuando no se esté utilizando la piscina, ya que pueden atraer a los niños, y evitar que correteen o jueguen empujándose en sus inmediaciones.
Aprender a flotar no sustituye la vigilancia
El Ayuntamiento aconseja que, antes del verano, los menores aprendan primero a flotar y posteriormente a nadar. La Organización Mundial de la Salud incluye el aprendizaje de la natación y de las habilidades básicas de seguridad acuática entre las medidas que contribuyen a prevenir los ahogamientos.
Sin embargo, saber nadar, haber asistido a un curso o utilizar manguitos y flotadores no elimina el riesgo ni sustituye la presencia de un adulto responsable. La AEP recuerda que estos elementos pueden generar una falsa sensación de seguridad y que los niños deben seguir siendo vigilados en todo momento.
La recomendación esencial continúa siendo no perderlos nunca de vista. En una situación de peligro, una reacción rápida puede resultar decisiva.

Las piscinas son uno de los espacios más frecuentados por las familias durante el verano, pero también pueden convertirse en un lugar de riesgo para los más pequeños cuando falta vigilancia. Por ello, el Ayuntamiento de Calp ha difundido una campaña de concienciación con varias recomendaciones destinadas a prevenir ahogamientos infantiles.
El principal mensaje es claro: los niños no deben permanecer nunca solos ni sin supervisión dentro o alrededor de una piscina. La vigilancia debe ser continua, sin distracciones y manteniendo siempre al menor a la vista.
La campaña municipal recomienda comprobar la posición de los pequeños cada diez segundos, aunque la supervisión debe ser permanente. En el caso de bebés y niños de corta edad, la Asociación Española de Pediatría aconseja que el adulto se mantenga lo suficientemente cerca como para poder alcanzarlos con el brazo.
Vallas, alarmas y accesos protegidos
Otra de las principales medidas preventivas consiste en incorporar sistemas de seguridad alrededor de las piscinas, como vallas perimetrales, puertas con cierre seguro o alarmas.
El cercado completo, capaz de separar la piscina de la vivienda y del resto del jardín, puede reducir en más de un 50 % los ahogamientos infantiles en piscinas, según recoge la Asociación Española de Pediatría.
También es importante retirar juguetes y objetos llamativos del agua cuando no se esté utilizando la piscina, ya que pueden atraer a los niños, y evitar que correteen o jueguen empujándose en sus inmediaciones.
Aprender a flotar no sustituye la vigilancia
El Ayuntamiento aconseja que, antes del verano, los menores aprendan primero a flotar y posteriormente a nadar. La Organización Mundial de la Salud incluye el aprendizaje de la natación y de las habilidades básicas de seguridad acuática entre las medidas que contribuyen a prevenir los ahogamientos.
Sin embargo, saber nadar, haber asistido a un curso o utilizar manguitos y flotadores no elimina el riesgo ni sustituye la presencia de un adulto responsable. La AEP recuerda que estos elementos pueden generar una falsa sensación de seguridad y que los niños deben seguir siendo vigilados en todo momento.
La recomendación esencial continúa siendo no perderlos nunca de vista. En una situación de peligro, una reacción rápida puede resultar decisiva.




















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