El tiempo - Tutiempo.net

Martes, 23 de Junio de 2026

Actualizada Lunes, 22 de Junio de 2026 a las 22:31:51 horas

Lunes, 22 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:
Artículo de opinión de Calp - Columna 'Los lunes negros'

Vecino. Los juegos de Calpe ya han empezado.

O de cómo los nombres empiezan a moverse antes que las soluciones.

Vecino.

 

No todas las semanas importantes hacen ruido.

 

Algunas pasan casi en silencio, como si nada hubiera ocurrido. Sin una gran bronca. Sin una votación histórica. Sin un titular que parta el pueblo en dos.

 

Pero no toda calma es vacía.

 

A veces, una semana tranquila sirve para ver mejor lo que se mueve debajo.

 

Un nombre aquí.
Una foto allí.
Una sigla que asoma.
Un gesto de permanencia.
Una ambición que empieza a vestirse de servicio público.

 

Calp ha tenido una semana aparentemente tranquila.
Quizá por eso se ha visto mejor el fondo.

 

Los juegos de Calpe ya han empezado.

 

Una imagen puede ser una noticia.
También puede ser una arena.

 

Esta semana, una portada hizo algo más que ordenar el escenario político de Calp.
Lo expuso. Puso delante del vecino el mosaico de quienes ya piensan en el próximo reparto: siglas, relevos, retornos, aspiraciones, continuidades, posibles herencias y pequeñas supervivencias.

 

Y cuando la política se ve reunida en una misma imagen, deja de parecer gestión.

 

Empieza a parecer competición.
No hizo falta una gran declaración.
Bastó ponerlos en la misma arena.

 

Los juegos de Calpe ya han empezado.

 

No porque haya programas.
No porque haya proyectos.
No porque alguien haya explicado qué ciudad quiere construir dentro de diez años.

 

Han empezado porque los nombres se mueven.

 

Porque algunos quieren volver.
Porque otros quieren heredar.
Porque algunos temen quedarse fuera.
Porque otros buscan una sigla donde refugiar su oportunidad.
Porque demasiados confunden aparecer con estar preparados.

 

Eso no es todavía democracia en marcha.
Es hambre de posición.

 

No se trata de criticar que alguien quiera jugar.

 

La democracia necesita jugadores.

 

Pero Calp debería empezar a distinguir entre quien quiere servir y quien solo quiere sitio. Entre quien trae proyecto y quien trae hambre. Entre quien estudia la ciudad y quien estudia la foto. Entre quien se prepara para gobernar y quien simplemente se prepara para estar.

 

Porque una cosa es aspirar a representar al pueblo.
Y otra muy distinta es usar al pueblo como escalera.

 

Calp ya ha pagado demasiadas veces esa confusión.
Porque gobernar una ciudad no es aparecer en una portada.

 

Es saber qué hacer al día siguiente.

 

Porque mientras unos empiezan a calcular su sitio en 2027, el vecino sigue pagando 2026.

 

Paga la vivienda imposible.
Paga el recibo.
Paga la tasa.
Paga los servicios que no siempre ve.
Paga la espera.
Paga la improvisación.
Paga la falta de ambulancia cuando la urgencia no entiende de contratos.
Paga el comercio que se asfixia mientras le hablan de escaparates.
Paga el verano cuando la ciudad multiplica población, ruido, tráfico, riesgo y presión.
Paga incluso la sensación de que siempre llega tarde a una partida que otros ya han empezado a jugar.

 

Y ese es el fondo.

 

Los juegos pueden empezar arriba.
Pero la factura siempre sube.

 

Así que convendría cambiar la pregunta.

 

No preguntar quién quiere jugar.
Eso ya lo iremos viendo.

 

La pregunta seria es quién sabe gobernar.

 

Quién sabe ordenar una ciudad tensionada.
Quién sabe explicar una tasa.
Quién sabe sostener servicios.
Quién sabe pensar más allá de una foto.
Quién sabe escuchar antes de prometer.
Quién sabe decir la verdad aunque no dé votos.

 

Porque Calp no está para juegos de supervivencia política.
Está para exigir adultos al mando.

 

Gobernar no debería ser una recompensa.

 

Ni una revancha.
Ni una herencia.
Ni una oportunidad personal.
Debería ser una responsabilidad.
Una deuda con una ciudad que ya ha pagado demasiadas veces los juegos de otros.

 

Vecino,

 

Los juegos de Calpe ya han empezado.

 

Quizá era inevitable.
Quizá toda ciudad, cuando se acerca una elección, convierte sus nombres en piezas, sus siglas en bandos y sus silencios en estrategia.

 

Pero Calp debería recordar algo antes de volver a mirar la arena.
No se elige a quien mejor juega.

 

Se elige a quien entiende que la ciudad no es un juego.

 

Y si esta vez los juegos vuelven a empezar sin proyecto, sin verdad y sin respeto por quien paga la factura, entonces el vecino ya sabe lo que le toca hacer.

 

Mirar.
Recordar.

 

Y no volver a pagar la arena de otros.

 

Una vez leído,
no podrá ser desleído.

 

AVE CALPINVS.

 

Francisco Ramón Perona García

 

Francisco Ramón Perona García (@fran_rpg)
Jurista. Ciudadano. Incómodo.

Comentarios
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.106

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.