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Lunes, 02 de Marzo de 2026

Actualizada Lunes, 02 de Marzo de 2026 a las 13:44:46 horas

Lunes, 02 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:
Artículo de opinión de Calp - Columna 'Los lunes negros'

Vecino. Publican seguridad. Pero no se nota.

O de cómo una ciudad aprende a vivir en alerta.

Vecino,

 

hubo un tiempo en Calp en que la seguridad era invisible.
Y por eso era perfecta: porque no ocupaba tu cabeza.

 

No era una ciudad «sin problemas».
Era una ciudad donde lo normal era vivir sin calcular.

 

Hoy, en cambio, calculas.

 

Y ese cambio no lo trae un post.
Lo trae una sensación que se instala despacio…
Hasta que un día ya no recuerdas cómo era antes.

 


 

Calp no se ha vuelto insegura de golpe.
Se ha vuelto insegura por goteo.

 

Y el goteo no se ve en un titular.
Se ve en el cuerpo.

 

En cómo cierras la puerta.
En cómo aprietas las llaves.
En cómo miras el retrovisor al aparcar.
En cómo ya no caminas: te desplazas.

 

Antes, el trayecto era automático.
Ahora, es vigilancia.

 

Y si te sorprendes pensando eso, no estás exagerando.
Estás detectando lo que pasa cuando una ciudad pierde su bien más caro:

 

la normalidad.

 


 

Que quede claro:

 

nadie discute el trabajo de los agentes.
Los agentes trabajan.

 

Aquí se discute otra cosa más seria:
qué hace el mando político con la seguridad.

 

Porque la seguridad no es un tema para postureo.
Es un deber.

 

Y cuando se falla en un deber, el vecino lo nota antes que el Ayuntamiento.
Porque el vecino lo vive.

 


Esta semana se ha publicado un dato:
la criminalidad sube.

 

Bien.

 

Pero escucha esto, Vecino:

 

un dato no te acompaña a casa.
un dato no disuade una esquina.
un dato no evita que tu madre tenga miedo.

 


 

Aquí el poder juega una partida muy vieja:

 

cuando hay tensión, cambia el foco.

 

Publica balances.
Publica protocolos.
Publica cifras.
Publica «seguridad».

 

Si el vecino habla de miedo, el poder habla de números.
Si el vecino habla de calles, el poder habla de protocolos.
Si el vecino habla de rutina, el poder habla de campañas.

 

Y así, poco a poco, te empujan a aceptar lo inaceptable:

 

que el miedo sea «lo normal»,
que la tensión sea «cosas que pasan»,
que la prudencia sea «madurez».

 

Pero una cifra no patrulla una calle.
Un protocolo no evita que te revienten una cerradura.
Una nota no hace presencia.

 

Publican seguridad. Pero no se nota.

 

Y para que no nos digan que esto es «sensación» y no realidad: ahí van los datos.
En 2025, Calp cerró el año con 1.925 infracciones penales (en 2024 fueron 1.867): +3,1%.

 

Y el repunte que el vecino nota —el que entra por la puerta— no es abstracto:
 

  • hurtos: 547 (+9,4%);
  • robos con fuerza en domicilios: 179 (+24,3%);
  • robos con fuerza (total): 206 (+12,6%).

 

Pero lo que te cambia la vida no es un gráfico: es el trayecto, la hora, la cerradura.
Y ahí, vecino, la cifra no basta: hace falta presencia.

 

Y si no se nota, no es comunicación:
es sustitución.

 

Sustituyen medidas por publicaciones.
Sustituyen acción por relato.
Sustituyen presencia por papel.

 


 

El miedo no entra por ideología.
Entra por repetición.

 

Entra por comentarios iguales en bocas distintas.
Entra por la sensación de que «esto va a más».
Entra por el «ya no es como antes».

 

Y cuando entra, hace algo terrible: te cambia la vida sin pedirte permiso.

 

Te cambia la hora.
Te cambia el recorrido.
Te cambia el hábito.

 

Y eso es lo que significa que un municipio falle:
que el vecino empieza a vivir con límites.

 


 

El vecino puede aceptar que exista delito.

 

Lo que no puede aceptar es esto:

 

que la respuesta sea un post.
que la respuesta sea «tranquilidad».
que la respuesta sea «se está trabajando».
que la respuesta sea «muchas actuaciones».

 

Eso es clima.
La seguridad no es clima.

 

La seguridad es un servicio esencial.
Y un servicio esencial se gobierna con método.

 


 

Vecino, esto es lo exigible.

 

Lo básico.

 

Lo mínimo:

 

  • presencia disuasoria donde la gente la echa de menos,
  • refuerzo en puntos y horas críticas,
  • respuesta rápida a incidencias repetidas,
  • coordinación real (no reuniones de foto),
    y transparencia útil: no «lo que hicimos», sino lo que cambia desde hoy.

 

Porque si el poder puede publicar un balance,
puede publicar también lo importante: el plan.

 

Y si no hay plan, que lo digan.
Y si lo hay, que lo ejecuten.

 


 

Vecino,

 

la peor derrota no es que suba un número.
La peor derrota es que el miedo se vuelva costumbre.

 

Que vivas más pequeño.
Que normalices mirar atrás.

 

Y cuando una ciudad normaliza el miedo, pasa esto:
ya ha perdido el respeto por su vecino.

 

Una vez leído, no podrá ser desleído.
AVE CALPINVS.

 

Francisco Ramón Perona García

 

Francisco Ramón Perona García (@fran_rpg)
Jurista. Ciudadano. Incómodo.

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