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Noticias de Calp

El callejón oculto del Casco Antiguo de Calp que sigue siendo vía pública pese a décadas de cierre

Un estrecho pasaje permanece tapiado desde hace más de un siglo y recupera interés tras descubrirse un nuevo tramo de la muralla original

En pleno Casco Antiguo de Calp existe todavía hoy un callejón prácticamente desconocido para la mayoría de la población. Un pasaje estrecho, oculto tras muros desde hace décadas, que figura oficialmente como vía pública pero que nunca ha sido abierto al tránsito, pese a los acuerdos municipales adoptados a lo largo del siglo XX, y reaparece ahora ligado al reciente hallazgo de parte de la muralla original.

 

El origen de este callejón se remonta a mediados del siglo XIX, cuando Calp inició la expansión de su casco urbano más allá de las murallas construidas entre 1745 y 1748. En ese proceso de crecimiento hacia zonas como la actual plaza Mosquit o las calles Purísima, Ermita y la ampliación de la calle San José, quedó definido un estrecho pasaje extramuros del baluarte de Santa María, siguiendo su perímetro exterior.

 

El recorrido del antiguo baluarte partía desde la plaza de España, avanzaba por las actuales fachadas de la calle Llibertat, giraba hacia la calle Cervantes y volvía a enlazar con la calle Balmes. En ese trazado quedó configurado un callejón de anchura irregular, con tramos que superan algo más de metro y medio, junto a otros que alcanzan los tres metros.

 

Hoy, tres de sus accesos permanecen cegados por muros, y únicamente el tramo que desemboca en la calle Balmes conserva una puerta de acceso visible, mientras que en el tramo comprendido entre las calles Llibertat y Cervantes sí existen dos puertas de acceso a las viviendas.

 

callejón casco antiguo calp

 

Los motivos que llevaron a su clausura no están documentados de forma concluyente. Según recoge el historiador local Andrés Ortolá en uno de sus textos, una posible causa podría estar relacionada con la falta de higiene y el abandono de la vía pública a comienzos del siglo XX, cuando era habitual arrojar desperdicios y escombros en espacios abiertos. El callejón habría acabado convirtiéndose en un foco de insalubridad.

 

Como ejemplo de esa situación, Ortolá cita un acuerdo municipal del 19 de julio de 1904, en el que el Ayuntamiento de Calp ordenaba al propietario de un solar colindante que lo cerrara con un muro por constituir “una amenaza constante para la salud del vecindario” y un perjuicio para el ornato público.

 

Con el paso del tiempo, el cierre del callejón derivó en un nuevo foco de conflicto debido a disputas habituales entre propietarios colindantes. Al figurar el pasaje como vía pública en todos los Planes Generales de Ordenación Urbana, algunos propietarios solicitaron abrir ventanas hacia ese espacio, lo que dio lugar a litigios recurrentes. Como cuenta Ortolá, uno de los conflictos más prolongados fue el que enfrentó a Filomena Ronda y Teresa Femenía, propietarias colindantes en el tramo citado anteriormente, entre las calles Llibertat y Cervantes.

 

La controversia llegó incluso al pleno municipal. En el acta del 25 de septiembre de 1972, el Ayuntamiento abordó de nuevo el asunto y se acordó por unanimidad calificar el callejón como bien de uso público y de servicio público, prohibir a las partes realizar obras que afectaran al terreno y ratificar acuerdos anteriores que contemplaban su apertura, aunque sin intervenir en los intereses privados enfrentados.

 

Pese a ese acuerdo, el callejón nunca llegó a abrirse al tránsito y el pasaje se ha convertido en un espacio invisible para la mayoría de los viandantes que recorren las calles del Casco Antiguo, sin reparar en los muros que lo ocultan. No obstante, esta situación adquiere especial relevancia en la actualidad tras el hallazgo de parte de la muralla original de Calp durante unas obras en una vivienda colindante al callejón en la calle Llibertat.

 

Según ha podido saber Calp Digital, el anterior equipo de gobierno municipal, a través de la concejalía de Casco Antiguo, llegó a iniciar un estudio para liberar este tipo de espacios históricos y recuperar el paso peatonal, aunque el proyecto no ha llegado a materializarse. Mientras tanto, el callejón fantasma de Calp sigue figurando en los planos urbanos como vía pública, aunque permanezca inaccesible desde hace generaciones.

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